Hubo un tiempo en que Cris Morena le pedía a sus seguidores que se jueguen. Caramelito bailaba con su barra y Xuxa elegía a una fan para dejarle su "marquita". Piñón Fijo bailaba el chu-chu-uá, Panam jugaba con los muñecos de su isla y una chiquitita tenía el corazón con agüjeritos. Sólo pasado; época en la que los más chicos tenían su espacio en la pantalla. La televisión era como una gran caja de té, con compartimentos estancos -en representación de las distintas franjas horarias y los públicos disponibles en esas brechas- que debían llenarse de contenidos.Había barreras y también espacios no vulnerables. Los niños tenían propuestas al mediodía, y también a las cinco de la tarde. Esa plaza era de ellos, para ellos. En plan de entretenida merienda, podían tomar su chocolatada mirando televisión abierta.Claro que no siempre la programación infantil cumplía con el cometido de entretener y educar, pero también está claro que, aún con fallas, los chicos existían para los productores y programadores de TV.La rubia animadora hablando en diminutivo, más las canciones para ir a dormir, los colores estridentes y el muñeco extra large eran los ingredientes base de los programas destinados a los más chicos del hogar. Sin embargo, hoy los más chicos se encuentran relegados, excluidos de las grillas de programación de la tv abierta.En la feroz competencia por el rating, fueron absorbidos por la tv paga, y en consecuenciamartes, 14 de septiembre de 2010
Exiliados
Hubo un tiempo en que Cris Morena le pedía a sus seguidores que se jueguen. Caramelito bailaba con su barra y Xuxa elegía a una fan para dejarle su "marquita". Piñón Fijo bailaba el chu-chu-uá, Panam jugaba con los muñecos de su isla y una chiquitita tenía el corazón con agüjeritos. Sólo pasado; época en la que los más chicos tenían su espacio en la pantalla. La televisión era como una gran caja de té, con compartimentos estancos -en representación de las distintas franjas horarias y los públicos disponibles en esas brechas- que debían llenarse de contenidos.Había barreras y también espacios no vulnerables. Los niños tenían propuestas al mediodía, y también a las cinco de la tarde. Esa plaza era de ellos, para ellos. En plan de entretenida merienda, podían tomar su chocolatada mirando televisión abierta.Claro que no siempre la programación infantil cumplía con el cometido de entretener y educar, pero también está claro que, aún con fallas, los chicos existían para los productores y programadores de TV.La rubia animadora hablando en diminutivo, más las canciones para ir a dormir, los colores estridentes y el muñeco extra large eran los ingredientes base de los programas destinados a los más chicos del hogar. Sin embargo, hoy los más chicos se encuentran relegados, excluidos de las grillas de programación de la tv abierta.En la feroz competencia por el rating, fueron absorbidos por la tv paga, y en consecuencia
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