Luego de casi 10 meses de investigaciones y teléfonos
pinchados se desbarató una célula de tráfico de estupefacientes en el
glamoroso barrio de Las Cañitas. Una mujer golpeada por su pareja, el
hermano de una archiconocida diseñadora, fue el disparador que tiene
alcances inesperados.50 famosos en una lista fantasma, no dicha pero si
referenciada permanentemente y 5 de ellos con sospechas de continuar el
tráfico de drogas a otros consumidores por el exagerado consumo semanal
que hacían, alimentan la proyección de este tema en el ámbito
televisivo. El interés público dificilmente se fije en la investigación
de las redes de tráfico en nuestro país, la ruta de la droga o los
endebles controles en las fronteras. El ojo está puesto en descubrir quienes son los famosos que consumen y que consumen.Encontrar la vulnerabilidad de quienes son referentes,
entretenedores, celebrities en ascenso y otras figuras parece ser el
interrogante que la mayoría de los medios jerarquizan frente a otros
tópicos del tema.En medio de esto, aparecen datos curiosos de la denunciante. Viviana
Vitali trabajaba en una empresa de colocación de Aires Acondicionados
en zona norte en el área de sistemas con un sueldo promedio. La mujer
habría renunciado hace 2 meses y todavía sus compañeros de sector se
siguen preguntando como es posible que esa trabajadora podría mostrarles
fotos de viajes costosos o hablara públicamente de su auto como "el
Audi" con ingresos que ellos mismo tenían y les alcanzaba para mucho
menos.Por estas horas, Vitali tiene custodia las 24 hs de
Gendarmería Nacional y la investigación, según lo publicado, no llegó a
los proveedores de Bomparola (su ex pareja) sino sólo se derramaron
sospechas sobre sus fieles consumidores cuyo común denominador es que
integran el mundo mediático.

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