Gerardo Sofovich será velado desde las 19 horas en la
Legislatura Porteña. Así lo decidió Mauricio Macri, su gran
amigo, hoy jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.En una nota en la
revista Gente, Gerardo habló sobre lo que dirían de su propia
muerte. Un texto para leer y entenderlo:“Recuerdo la parábola que
traza Bob Fosse en All that jazz. A Jessica
Lange encarnando a Angelique, la muerte, que envuelve de a poco
mediante un juego sensual a Roy Scheider (Joe Gideon). El mismo
flirteo de cualquiera que practica deportes de riesgo, fuma, va a escolasear,
maneja a mil. Yo en cierta manera coqueteé y coqueteo con la muerte, y no le
tengo miedo. A punto de convertirme en septuagenario, pienso que puedo vivir
hasta mañana… o hasta los 100. Lo que sí sé patente es que en mi entierro va a
haber mucha gente, y que a varios no los deberían dejar aparecer. ¿Sabés lo que
les digo a quienes sólo endiosaron al Negro Olmedo una vez
muerto, a los que sólo alabaron a mi hermano Hugo una vez
muerto?”Sobre el cigarrillo y el juego dijo:“Fumo desde
los 13. Claro, iba al Nacional Sarmiento, primeros coqueteos con las chicas de
Bellas Artes, de la vuelta, y había que mostrarse macho. Aunque surgieran ganas
de vomitar y en tu interior prefirieras un chicle. Me quedó. No bajo del
paquete, paquete y medio. Jamás en cámara o en fotos… –esconde su rubio Benson
& Hedges–. Le escapo a los malos ejemplos. No hay que probar el cigarrillo.
Sin embargo, superé mi etapa de jugador compulsivo. Hacía bolsa fortunas. Me
autoanalicé a los 40. Cinco años sin apostar por plata ni al truco. Terminado el
plazo, viajé a Las Vegas. Me había curado y convertido en un jugador social. He
ganado y perdido cifras que te helarían la sangre. En ese lustro de abstinencia
consolidé mi patrimonio. Ahora podría aguantar un par de años sin
trabajar”.Sobre su accidente a los 6 años para salvar a su hermano
Hugo cuando casi lo pisa un colectivo:“Un secreto a voces. Lo
mencioné para hacerle entender a alguien que no se debe apelar a la lástima.
Nunca acudí a ella. Me parece fantástica la actitud del vicepresidente Scioli,
que en funciones luce su brazo ortopédico y cuando sale a caminar o a correr,
no. Yo lo superé con voluntad. A los 7 jugaba al fútbol y andaba en bicicleta, a
los 14 asistía a asaltos. Sólo te voy a agregar un último detalle, y basta del
tema: hasta me gané un paquete de Chesterfield en un concurso de
baile.La frase que lo define:“Como nací en la Argentina
y no soy ni gay ni de izquierda, otras obras reestrenadas se llevan tapas y
páginas y las mías ni una línea” (by laubfal)

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