Ya en el último “Gran Hermano” había violencia. Varios momentos de
enfrentamiento a cargo de sus protagonistas, como Cristian U,
que, claro, nunca llegaron a mayores.En la Casa actual, que transmite
América, la violencia es casi cotidiana, porque hay mucho maltrato en los
diálogos y situaciones diarias, y a veces llegan, por pavadas, a límites
peligrosos.En tiempos donde en el afuera se debate la violencia de género,
el espejo del enfrentamiento entre Nicolás, un boxeador
profesional y Romina, su archienemiga, esconde úna espiral de
agresiones que bien podría reflejarse en cualquier pareja, aunque ellos no lo
son, pero la tensión sexual a veces va más allá de eso. Fue en su momento el
balde de hielo en la cabeza, ahora una torta escondida, cualquier tema sirve
para agredirse de ambas partes. Un juego de espejos peligroso.
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