Centrado en la codicia y la atracción la primera entrega de Los ricos no piden permiso
tuvo lugar para dividir el capítulo en pequeñas y detalladas escenas
para cada uno de sus protagonistas dejando al descubierto el rol que les
toca desde su estreno en la estancia de los Villalba.Cumpliendo a rajatabla los límites del culebrón, los ricos, los
pobres, la atracción y el desprecio se hicieron sentir sin escatimar
obviedad. La ficción propone ser más intensa que novedosa y en esa línea
se mostró durante todo el capítulo.Los primeros segundos fueron para Luciano Castro, quién no dudó en su
primer plano en cuero ubicándose del lado de los galanes pero, la
camioneta que manejó lo puso también del lado de los empleados de la
estancia. Rápido llegó Juan Darthés para afirmar que tiene el suficiente
poder como para ser respetado por los empleados del establo. Los flashback
no fueron los ausentes de la noche, ya que para cada uno de ellos
existía el recuerdo preciso ayudando al televidente a entender qué fue
lo que los llevó a reunirse “abajo o arriba” de los Villalba. Araceli
González, eligió ser la maestra de los jóvenes herederos a cambio de
escapar de Buenos Aires sin que nadie más que el espectador entienda que
una fuerte discusión con su pareja la obligó a escapar. Agustina Cherri
llegó también en busca de trabajo pero al parecer también está su
secreto mejor guardado dentro de la millonaria familia.Los malos también entraron en la hora dedicada a que se entienda que
los conflictos tendrán un lugar privilegiado para intentar actuar de
obstáculos. Allí estuvo Julieta Cardinali, Luciano Cáceres y Raúl Taibo.Pero el capítulo tuvo una dueña, y fue Norma Aleandro entregando una
cátedra de actuación y centrando todo el protagonismo en ella sin
necesidad de preocuparse por el personaje. La dueña de la fortuna y del
capítulo expuso a cada uno de los protagonistas en un breve discurso que
actuó de carta de presentación para cada uno de ellos, como si todo lo
que se mostró en los primeros 40 minutos no hubiesen hecho falta. “Soñé
que me moría y vos me mirabas sin hacer nada”, “En esta familia tenemos
una extraña tradición de ser infelices”, fueron algunas de las cortas
frases que permitió sellar la actriz antes de morir y dejar marcado el
rumbo de la historia.Los últimos diez minutos fueron destinados a los primeros
triángulos entre los que hasta hoy fueron desconocidos y pronto buscarán
la pasión, sin disimulo: Luciano Castro y Juan Darthés por Araceli
González, Eva de Dominici y Agustina Cherri por Gonzalo Heredia.Un elenco para todos los gustos, una producción con amplia
trayectoria, un manejo de cámaras y ambientación bien lograda. Ahora
solo restará saber si será aprovechado y bien valorado por el
televidente a lo largo de los capítulos.Pol-ka buscó marcar la diferencia con todas sus historias anteriores a
cambio de secretos, miradas, pactos, herencia, diferencias, riesgos y
muerte en un largo pero para nada misteriosos primer capítulo. Los
héroes ya son héroes y las heroínas buscarán entrar en el corazón de sus
amores, hasta ahora, imposibles. Mientras tanto, la muerte de Norma
Aleandro dejará un primer capítulo de colección con su nombre, dejándole
el legado a Raúl Taibo y Leonor Benedetto para que el resto de los
Villalba se encarguen del amor.

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