viernes, 8 de enero de 2016

Emoción de alto vuelo

Ofreciendo una propuesta innovadora que se diferencia de manera notoria de los demás realitys que se encuentran actualmente al aire, Hola y adiós debutó por la pantalla de Telefe.El aeropuerto de Ezeiza funcionó como el lugar testigo de despedidas y reencuentros inolvidables desde sus comienzos. Hoy, de la mano de Telefe, llegó a la televisión argentina un ciclo que, con tonos de comedia y drama, remonta al espectador al sentimiento que produce separarse o volver a encontrarse con un ser querido.La primera entrega mostró numerosas historias cortas y concisas, que tal vez hubiesen necesitado un mayor desarrollo en cuanto a tiempo de aire por cada una. Desde padres que esperan hijas, pasando por encuentros amorosos, y separaciones temporales entre familiares, cada uno de los relatos se caracterizó por tener su sello único y particular.La utilización del recurso de la cámara en mano con sus bruscos movimientos aportó un sentido de ‘falso vivo’ y contribuyó a realzar la adrenalina de la situación presentada, así como también el fuera de foco, que resaltaba el encuentro en sí como centro de atención. Además, la precisa musicalización en cada instante consiguió que el programa sea ameno y llevadero.Michel Noher en su rol de conductor actuó como intermediario entre los protagonistas del reality, e intentó satisfacer la curiosidad que la historia pueda provocar entre los televidentes. En su debut en la conducción, cumplió también la función de testigo y entrevistador, extrayendo testimonios en momentos en donde la emoción es la que predomina.La misión es clara: indagar en lo más profundo de la memoria emotiva de cada espectador, que pasó o pasará por una situación similar, alguna vez en su vida.La propuesta de Hola y adiós ya está planteada, y será el paso de las emisiones y el desafío hacía la monotonía, la clave para que el público decida si este producto logra despegar.

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