Ofreciendo una propuesta innovadora que se diferencia de manera
notoria de los demás realitys que se encuentran actualmente al aire, Hola y adiós debutó por la pantalla de Telefe.El aeropuerto de Ezeiza funcionó como el lugar testigo de despedidas y
reencuentros inolvidables desde sus comienzos. Hoy, de la mano de
Telefe, llegó a la televisión argentina un ciclo que, con tonos de
comedia y drama, remonta al espectador al sentimiento que produce
separarse o volver a encontrarse con un ser querido.La primera entrega mostró numerosas historias cortas y concisas, que
tal vez hubiesen necesitado un mayor desarrollo en cuanto a tiempo de
aire por cada una. Desde padres que esperan hijas, pasando por
encuentros amorosos, y separaciones temporales entre familiares, cada
uno de los relatos se caracterizó por tener su sello único y particular.La utilización del recurso de la cámara en mano con sus bruscos
movimientos aportó un sentido de ‘falso vivo’ y contribuyó a realzar la
adrenalina de la situación presentada, así como también el fuera de
foco, que resaltaba el encuentro en sí como centro de atención. Además,
la precisa musicalización en cada instante consiguió que el programa sea
ameno y llevadero.Michel Noher en su rol de conductor actuó como intermediario entre
los protagonistas del reality, e intentó satisfacer la curiosidad que la
historia pueda provocar entre los televidentes. En su debut en la
conducción, cumplió también la función de testigo y entrevistador,
extrayendo testimonios en momentos en donde la emoción es la que
predomina.La misión es clara: indagar en lo más profundo de la memoria emotiva
de cada espectador, que pasó o pasará por una situación similar, alguna
vez en su vida.La propuesta de Hola y adiós ya está
planteada, y será el paso de las emisiones y el desafío hacía la
monotonía, la clave para que el público decida si este producto logra
despegar.

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