"Segunda vuelta" marca el regreso del rubro revisteril de
Nito Artaza y Miguel Angel Cherutti a la plaza marplatense y recuperando
el género en el que reinaron varios años hasta que se dividieron por
razones profesionales y personales. Luego Cherutti armó rubro con
Barbieri y luego ella armó su propia compañía de la mano de Javier
Faroni.Este espectáculo en primera instancia hay que decir que no es un
"deja vú" noventoso. Nito y Miguel Angel están vitales y vigentes y
vuelven para revalidar el título de reyes del verano.Si bien no pueden fallar los clásicos chistes que Nito guarda
en su repertorio y la gente se los pide, hay un potente guión en uno de
los sketch donde las críticas para los candidatos presidenciales se
suman de a decenas. Nada queda afuera, la percepción popular puesta en
clave de humor y sin beneplacencia partidaria para ningún signo ni
color.Scioli y Macri llegan a un lujoso hotel, bastante deshabitado, para
ocupar la suite presidencial. Allí sus esposas los acompañan (Milone interpreta a Juliana Awada) y los enredos generan situaciones donde se expone todo lo vivido en los últimos 3 meses a nivel nacional.También baja Néstor Kirchner de una nube generando situaciones diversas en el público (aplausos y abucheos), Cherutti no deja de "probar la sala" invitando a que le respondan la pregunta: "¿Me extrañan?".Cecilia Milone tiene un protagonismo ganado por su talento y el
impacto mediático de su acercamiento al capocómico luego de juicios y
enfretamientos mediáticos. El público la aplaude dándole un rol estelar
en todas sus apariciones. Hay que decirlo: quedan ganas de verla más.
Tiene 3 intervenciones cortas y cada vez que Cecilia y Nito se juntan,
la platea estalla.Lo mismo ocurre con Matías Santoianni, que pone en marcha el
espectáculo con telón y apertura del show. Sus participaciones su super
efectivas y quedan ganas de verlo interacutar más.El mago Adrián Guerra es otro hallazgo que pone ritmo en cada telón en
donde aparece, juega con el público, interviene, acompaña, sorprende y
alegra. 1000 puntos que logra en pocos minutos de aparición.Valeria Archimó suma su profesionalismo y
efectividad con coreografías junto a un ballet de jóvenes talentos, que
sin embargo mostraron, tal vez, la necesidad de más tiempo de ensayo
para ensamblar una energía propia de grupo.Sorprende Ayelén Paleo, conocida por su fase mediática o su
intervención como vedette en las revistas de Carmen. Aquí se dedica
específicamente a lo que se preparó desde pequeña: el tango. Junto a su hermano vibra la música y siente "hambre de escenario". Ese sentimiento se vive desde la platea.El espectáculo es dinámico, entretenido, no para un instante y genera una divertida noche para quienes pagan la entrada.Sólo si hay que precisar detalles de la puesta que podrían perfeccionarse, podría decirse que las coreografías generales del show dan vintage,
como en aquellas revistas de movimientos ralentados y detenimientos a
los que luego se suceden algunos trucos. Lamentable o afortunadamente, el
acceso de los espectadores a shows como "Bailando por un sueño" pone
exigencia mayor en quienes deseen sorprenderlos en el teatro. La apuesta siempre debe ser para más y nunca para menos, salvo que sea un cuadro evocativo.Otro detalle es el vestuario, clásico y sin mayor producción
de canutillos, lentejuelas y pasamanería típica del género, salvo el del
cierre del espectáculo.

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