viernes, 30 de abril de 2010

Leo Montero y su secreto para el amor eterno: cuartos separados

La pareja, que se casó en 2009 pero convive desde hace cinco años, decidió tomar el toro por las astas y anuló la convencional distribución de la casa. “Acá hay muy buena convivencia, muy buen sexo y muy buen descanso por dormir no sólo cada uno en su camita, sino que además disponemos de dormitorios separados. Compartimos muchas horas juntos, pero yo duermo desnudo y con aire acondicionado, y ella, no; duerme en camisón y cada uno lee en la cama sin molestar con la luz, o puede ver la tele sin problemas. Hay parejas que no pueden dormir sin hacer ‘cucharita’, y está bárbaro, pero en nuestro caso no podemos dormir juntos”, explica Montero, y sentencia firmemente: “El nuestro es un matrimonio en el que vivimos como novios en la misma casa”. El aire acondicionado, la eterna disputa por la sábana, las luces para la lectura o el simple arte de desperezarse en el colchón. Sutiles y pequeñas batallas que dividen a las nuevas parejas y que abren un nuevo debate: ¿es necesario dormir en la misma cama o en el mismo cuarto para demostrarle amor al otro?

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