La Leona llega a su fin, y junto a todos los
trabajadores de la textil Liberman se despide el único drama nacional
que se animó a contarse en Telefe en tiempos de humor y romanticismo.
Amor, pasión y lucha fue la frase que acompañó tanto en la ficción como
en la realidad al equipo de Pablo Echarri y Nancy Duplaá.Los números no pudieron pelear con la misma fuerza que cada capítulo,
pero tampoco la hirió lo suficiente como para tirar la toalla.La Leona cumplió, se animó a debutar en
pantalla una vez finalizadas las grabaciones sin opción a cambios de
último momento. Los que debían morir murieron y si algún personaje no
logró conquistar lo tuvo que aguantar hasta el final. Meritorio, o al
menos algo que pocas veces se acostumbra en la “nueva era de la tele”.Lo cierto es que la dramática historia entre los trabajadores, la
dolorosa y cruel vida de la familia Miller y la venganza de Franco Uribe
se mezclaron con el amor, el sexo, las drogas y algo de rock &
roll.Una historia fiel a sí misma que pudo concientizar, encender la llama
de la pasión en pantalla, hablar del aborto, de la homosexualidad, de
la lucha por una enfermedad terminal y hasta de vencer el odio. Se vio
sangre, tiros, muertes de buenos y malos, pero el final llega esta
noche, con mucho menos ruido del que merecería.
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