Tras su última crisis y posterior internación en un centro de salud mental, Andrea Rincón decidió romper el silencio en el living de Susana Giménez.“Me detectaron un problema químico que le sucede a mucha gente, denominado ‘trastorno límite de personalidad’“, arrancó diciendo Rincón, notablemente nerviosa.Y siguió: “Es medio complicado porque la sociedad es muy prejuiciosa
y por todas esas cosas que desconoce tiende a discriminar mucho. A mí
me daba mucha vergüenza decirlo, me trasladaron a un tratamiento en el
cual comencé a ir a una escuela que te daban como libros, manuales, para
empezar a manejar las emociones“.Consultada sobre si las drogas la habían ayudado a sentirse mejor, Andrea aclaró: “Las drogas no me ayudaron en lo más mínimo”.“Yo tapé emociones durante muchos años. Hay mucha
gente que tiene esto y no lo sabe. Al encontrarse con esas emociones,
accionan de manera que las consecuencias no son positivas. Las emociones de una persona van hasta un 60 por ciento, las mías van hasta un 90.
Estoy aprendiendo a manejar y estabilizar las emociones. Cuando me
enojo, me enojo mucho. Cuando sufro, sufro mucho. Cuando me entrego, me
entrego mucho. Cuando doy, doy mucho. Soy incondicional. Las personas
aprenden a vivir con esto, pero yo con todos los años que tapé las
emociones con el consumo (de drogas) es como si tuviera 15 años. Con el
tiempo las vas regulando”, contó.
Luego explicó: “No me pasa esto por nadie, tenía las herramientas para estar bien y decidí dejarme. Me cansé de la terapia, la dejé y empecé a estar mal. Lo único que hacía en vez de tapar con sustancias, veía Netflix todo el día para
tapar y ahora estoy acá y estoy bien. Y estoy haciendo un tratamiento
para crecer y tener una vida linda. Porque tengo una vida linda pero me
angustié mucho y no podía ver el bosque porque tenía un árbol que me lo
tapaba”.Al preguntarle qué la llevó a drogarse, la actriz contó: “Lo hice de
tarada. Tenía un novio más grande que yo y esa estupidez que comete uno
de querer pertenecer. Siempre quise explorar todo, me mandé a probar
absolutamente todo. Sé lo que quiero por haber experimentado. Esa vida no la quiero más.
Pero a veces se te pegan personas, y yo soy muy manipulable, y no digo
que sean personas malas pero tienen ese problema y por ahí no te lo
comunican y a veces buscan a alguien con quien compartirlo”.

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