Hoy fue tranquilo y confiado a grabar porque le prometieron que todo iba
a cambiar. Para que se entienda, vamos a contar la verdad de lo que
sabemos y no avalamos ninguno de los inventos que se dijeron a partir de
nuestra nota del viernes: Mariano Martínez no tiene celos profesionales de Lali
Espósito ni de nadie. Su conflicto con la productora tuvo y tiene que
ver con la evolución de su personaje del Padre Tomás, algo que está a la
vista.
El tema es que todavía faltan escribir 50 capítulos y tienen
que estirar la historia de “Esperanza mía” y para eso entró a la
telecomedia Michel Noher en un rol que Mariano siente le quita valor al suyo.
Siempre hablando de ficción, ya sería tiempo, tras tantos besos y demás,
de que el Padre en lugar de ser Obispo, hubiera dejado los hábitos y se
hubiera jugado por el amor de Julia (Lali), pero en lugar de eso queda cada vez como más cobarde.
Si algo es verdad es que si los propios protagonistas no cuidan su lugar
en el día a día, se hace difícil remontar una tira que lleva muchas
horas diarias y en ese sentido, Mariano es un actor siempre comprometido con su trabajo y como no tiene representante, él mismo cuida su lugar.
Tras las charlas y la bronca llegó la tregua de común acuerdo. En eso
está el galán esperando que se cumplan las promesas de su producción y
que se reflejen en los guiones de Marta Betoldi. Los días dirán.
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