Uno de los cineastas más prestigiosos de Argentina se propuso
regresar a la pantalla, y sumar un thriller político basado en una clara
historia de amor y venganza. Entre caníbales
expuso ante los ojos del espectador, calidad, experiencia y una buena
historia. Sin embargo, los números no acompañaron la apuesta y el golpe
no pasó desapercibido. La primera víctima de este sorpresivo final fue la cantidad de
capítulos. En un abrir y cerrar de ojos, de 120 se redujo a la mitad,
para darle esta noche un apresurado final a la cruda historia de Ariana
(Natalia Oreiro). Un ciclo ambicioso, a cargo de un gran equipo de
producción que parece no haber conseguido la respuesta que buscaba, a
una pantalla cansada de reproches para con las tiras.En épocas donde el espectador se vislumbraba sensible hacia el cambio, Entre caníbales se
mostró comprometido con el manejo de tensión y la duda constante en
cada una de sus entregas, y en esa línea avanzó hasta llegar a su tan
inesperado como desvalorizado final.Pudo haber quedado claro que los números no cumplieron con las expectativas que Telefe le encargó a Juan José Campanella. Entre caníbales,
contó con excelente producción, exhibió calidad en todas sus
dimensiones, narró una historia original. Pero pareciera que todo ello
no ha sido suficiente, y por lo tanto ha debido despedirse de la
pantalla.Quedará ahora a cargo del espectador evaluar las cartas que baraja al
momento de elegir. La televisión, por su parte, contará con una nueva
página titulada “Entre caníbales”,en cuyo párrafo final se leerá una conclusión lejana a la que se esperaba.
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