En la actualidad, la televisión parece haber asumido que nada vale más
que el rating, que cualquier cosa sirve para atraer al televidente y que
no hay demasiados límites. En ese contexto, ¿se puede utilizar un tema
tan grave como la violencia de género para promocionar un programa?Federico Bal y Barbie Vélez
son los grandes protagonistas de la actualidad en la farándula
argentina. Incluso, el escándalo trascendió el espectáculo nacional para
instalarse como debate general. En las mesas familiares, en reuniones
entre amigos y charlas laborales se discute quién tiene la razón. Si bien se habla de infidelidades, de ingredientes insólitos como que
Laura Fernández, campeona del Bailando junto al hijo de Carmen y mujer
de Federico Hoppe, uno de los hombres más cercanos a Marcelo Tinelli,
tuvo un affaire amoroso con Federico Bal puede llegar a ser considerada
como una situación frívola, hay cuestiones que son de gravedadEn ese marco, volvió a tomar notoriedad la violencia de género: Barbie Vélez denunció que Fede Bal
le pegaba y Fede Bal denunció que Barbie Vélez le destrozó parte de su
departamento, el cual intentó incendiar. Ella se dejó fotografiar por
una revista con una marca en el brazo y él contó detalles de su relación
enfermiza y de los celos de su novia. Asimismo, Marcelo
Tinelli está preparando su vuelta a la pantalla de Canal 13, con
Showmatch y el Bailando por un Sueño. En la presentación participa Chano
Charpentier, quien en los últimos meses fue noticia no por nuevos
discos ni recitales multitudinarios, sino por sus accidentes
automovilísticos en contextos que evidenciaron sus problemas de
adicciones. En ambas situaciones, no hubo muertos de milagro. Incluso,
él recibió una paliza que casi le cuesta la vida. A Chano, le dieron el
papel de conducir un auto. Marcelo Tinelli es, sin duda, el
amo y señor de la televisión argentina. Tiene un colchón de televidentes
que lo seguirán viendo siempre. Este 2016, después de varias dudas en
torno a la productora Ideas del Sur, volverá y con todos los
protagonistas mencionados. No faltará nadie. No obstante, ¿es
posible que el escándalo de Barbie Vélez y Federico Bal esté armado para
promocionar un programa que se hace fuerte en el rating por los cruces
entre protagonistas y sus escándalos más que por el baile? ¿Está bien
tomar con humor e ironizar con Chano y sus accidentes reiterados cuando
se trata de dos problemas de gravedad como las adicciones y la
irresponsabilidad al volante?
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