martes, 12 de enero de 2016

Crítica: “Una muerte sin herederos”

Centrado en la codicia y la atracción la primera entrega de Los ricos no piden permiso tuvo lugar para dividir el capítulo en pequeñas y detalladas escenas para cada uno de sus protagonistas dejando al descubierto el rol que les toca desde su estreno en la estancia de los Villalba.Cumpliendo a rajatabla los límites del culebrón, los ricos, los pobres, la atracción y el desprecio se hicieron sentir sin escatimar obviedad. La ficción propone ser más intensa que novedosa y en esa línea se mostró durante todo el capítulo.Los primeros segundos fueron para Luciano Castro, quién no dudó en su primer plano en cuero ubicándose del lado de los galanes pero, la camioneta que manejó lo puso también del lado de los empleados de la estancia. Rápido llegó Juan Darthés para afirmar que tiene el suficiente poder como para ser respetado por los empleados del establo. Los flashback no fueron los ausentes de la noche, ya que para cada uno de ellos existía el recuerdo preciso ayudando al televidente a entender qué fue lo que los llevó a reunirse “abajo o arriba” de los Villalba. Araceli González, eligió ser la maestra de los jóvenes herederos a cambio de escapar de Buenos Aires sin que nadie más que el espectador entienda que una fuerte discusión con su pareja la obligó a escapar. Agustina Cherri llegó también en busca de trabajo pero al parecer también está su secreto mejor guardado dentro de la millonaria familia.Los malos también entraron en la hora dedicada a que se entienda que los conflictos tendrán un lugar privilegiado para intentar actuar de obstáculos. Allí estuvo Julieta Cardinali, Luciano Cáceres y Raúl Taibo.Pero el capítulo tuvo una dueña, y fue Norma Aleandro entregando una cátedra de actuación y centrando todo el protagonismo en ella sin necesidad de preocuparse por el personaje. La dueña de la fortuna y del capítulo expuso a cada uno de los protagonistas en un breve discurso que actuó de carta de presentación para cada uno de ellos, como si todo lo que se mostró en los primeros 40 minutos no hubiesen hecho falta. “Soñé que me moría y vos me mirabas sin hacer nada”, “En esta familia tenemos una extraña tradición de ser infelices”, fueron algunas de las cortas frases que permitió sellar la actriz antes de morir y dejar marcado el rumbo de la historia.Los últimos diez minutos fueron destinados a los primeros triángulos entre los que hasta hoy fueron desconocidos y pronto buscarán la pasión, sin disimulo: Luciano Castro y Juan Darthés por Araceli González, Eva de Dominici y Agustina Cherri por Gonzalo Heredia.Un elenco para todos los gustos, una producción con amplia trayectoria, un manejo de cámaras y ambientación bien lograda. Ahora solo restará saber si será aprovechado y bien valorado por el televidente a lo largo de los capítulos.Pol-ka buscó marcar la diferencia con todas sus historias anteriores a cambio de secretos, miradas, pactos, herencia, diferencias, riesgos y muerte en un largo pero para nada misteriosos primer capítulo. Los héroes ya son héroes y las heroínas buscarán entrar en el corazón de sus amores, hasta ahora, imposibles. Mientras tanto, la muerte de Norma Aleandro dejará un primer capítulo de colección con su nombre, dejándole el legado a Raúl Taibo y Leonor Benedetto para que el resto de los Villalba se encarguen del amor.

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