Hablamos con quien más sabe, con el empresario teatral Carlos Rottemberg, para preguntarle qué pasa realmente con la temporada de este año en Mar del Plata y nos dio algunas defiiniciones. Se puede hacer un balance de la temporada a hoy, 8 de enero?
-Prudentemente dije desde el inicio de la temporada que la definía como “atrasada”, en espera. Pasado Reyes, de no modificarse este fin de semana con una curva ascendente notoria, supondría que la suma total de espectadores del verano 2016 ya será tendencia definitiva. El “boca de urna” está indicando una baja pronunciada. También es cierto que, al margen del caudal turístico que ingresa a la ciudad, para que luego por el “efecto derrame” llegue a las actividades comerciales, entre ellas el teatro, en lo nuestro siempre cobra vigencia el interés o no que despierten las propuestas presentadas. Por lo tanto no se le puede atribuir a un solo factor lo que termina arrojando como resultado de boleterías.
– Sin embargo casi todos los elencos manifiestan que llenan los teatros.
Es cierto, son acciones de prensa folkóricos que ocurren todos los veranos, las cuales solo contribuyen a confundir a propios y ajenos. Me pasa con mi propia programación, donde a veces enciendo una radio, miro un diario o la tele, y veo a un protagonista contando de su éxito en mi sala y me sorprende, ya que por boletería no pasaron. Eso no le sirve a nadie, ya que no conozco éxitos que se conviertan en fracasos pero tampoco al revés. Creo que la credibilidad personal debe estar por encima de una temporada. Me gusta responder con seguridad cuando consigo participar de una obra exitosa, como también reconocer cuando las expectativas no alcanzaron a cubrirse. Al momento es, por lo menos, mi caso.
– En la preocupación reinante ¿influye la puesta en vigencia de la Ley del Actor y los costos que provoca para actores y empresarios?
Hubieron demasiadas ofensas. No cicatrizan. De ese tema no hablo.
– ¿Cómo sería en este esquema el futuro del teatro en Mar del Plata?
-Vislumbro volver a lo que era esta ciudad teatralmente hablando hace muchos años, con 4 o 5 únicos protagonistas en cada temporada. Había que ser un “elegido” para poder participar del teatro de verano, medido por lo que vendés, no por lo que valés. Con los años muchos propiciamos la apertura a más elencos y diversidad de propuestas. Sin embargo este verano la “mesa teatral” se ha achicado. Y lo lamento, porque soy de los que gustan que más comensales coman de más fuentes. Bajo esa premisa durante 40 años construí de un restaurante un teatro (Corrientes), de un cine otro (América), de un estacionamiento un tercero (Mar del Plata) y de una galería el último (Bristol). Hoy ya no se puede y me provoca tristeza.
-Prudentemente dije desde el inicio de la temporada que la definía como “atrasada”, en espera. Pasado Reyes, de no modificarse este fin de semana con una curva ascendente notoria, supondría que la suma total de espectadores del verano 2016 ya será tendencia definitiva. El “boca de urna” está indicando una baja pronunciada. También es cierto que, al margen del caudal turístico que ingresa a la ciudad, para que luego por el “efecto derrame” llegue a las actividades comerciales, entre ellas el teatro, en lo nuestro siempre cobra vigencia el interés o no que despierten las propuestas presentadas. Por lo tanto no se le puede atribuir a un solo factor lo que termina arrojando como resultado de boleterías.
– Sin embargo casi todos los elencos manifiestan que llenan los teatros.
Es cierto, son acciones de prensa folkóricos que ocurren todos los veranos, las cuales solo contribuyen a confundir a propios y ajenos. Me pasa con mi propia programación, donde a veces enciendo una radio, miro un diario o la tele, y veo a un protagonista contando de su éxito en mi sala y me sorprende, ya que por boletería no pasaron. Eso no le sirve a nadie, ya que no conozco éxitos que se conviertan en fracasos pero tampoco al revés. Creo que la credibilidad personal debe estar por encima de una temporada. Me gusta responder con seguridad cuando consigo participar de una obra exitosa, como también reconocer cuando las expectativas no alcanzaron a cubrirse. Al momento es, por lo menos, mi caso.
– En la preocupación reinante ¿influye la puesta en vigencia de la Ley del Actor y los costos que provoca para actores y empresarios?
Hubieron demasiadas ofensas. No cicatrizan. De ese tema no hablo.
– ¿Cómo sería en este esquema el futuro del teatro en Mar del Plata?
-Vislumbro volver a lo que era esta ciudad teatralmente hablando hace muchos años, con 4 o 5 únicos protagonistas en cada temporada. Había que ser un “elegido” para poder participar del teatro de verano, medido por lo que vendés, no por lo que valés. Con los años muchos propiciamos la apertura a más elencos y diversidad de propuestas. Sin embargo este verano la “mesa teatral” se ha achicado. Y lo lamento, porque soy de los que gustan que más comensales coman de más fuentes. Bajo esa premisa durante 40 años construí de un restaurante un teatro (Corrientes), de un cine otro (América), de un estacionamiento un tercero (Mar del Plata) y de una galería el último (Bristol). Hoy ya no se puede y me provoca tristeza.

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