Con un clima clerical dieron marco al Martín Fierro al Papa
Francisco en un claro ejemplo de premio lavandina para tapar con el
típico triunfalismo argentino el escándalo que sobrevoló APTRA por las
denuncias contra uno de sus fundadores, Cacho Rubio, de parte de la ONG
"La Alameda".El premio al ex cardenal Bergoglio quiso ser ecuménico pero
al parecer no hubo tiempo para escuchar al rabino presente en el
escenario.Por otro lado, un recurso de amparo, habilitó el ingreso de
Rubio que fue literlamente ignorado adrede por la transmisión de los
Premios.
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