Finalmente, la entrega de los Martín Fierro se hizo en el Colón, a pesar
de muchas críticas la apuesta salió
bien.La transmisión ganó en prolijidad y glamour, con el imponente marco del teatro más importante del país.El lugar obligó también a los famosos a estar vestidos más acorde, por
lo tanto se vieron menos papelones en cuanto al vestuario y al look de
los famosos.A pesar de que hubo algunas desprolijidades en la emisión -lugares
vacíos, pocos planos a la figuras en general, y a los de otros canales
en particular- el trabajo de dirección y de cámaras fue muy bueno, a
pesar de lo complejo del operativo.De las figuras importantes faltaron muy pocas, sólo Marcelo Tinelli. El
teatro se pudo lucir en todo su esplendor y lujo, y resultó una visión
agradable del primer coliseo.Con este nuevo escenario, los Martín Fierro pueden convertirse en
nuestra "gala del espectáculo", y los premiso Tato, por ejemplo, en el
encuentro social con cena de fin de año televisivoEn síntesis, el galardón ganó en todos los aspectos estéticos y de
envase; ahora sólo falta que el premio en sí mismo vuelva a recuperar el
brillo, que por una noche, le prestó el teatro Colón.
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